Lista práctica para revisar una moto usada antes de comprarla: documentación, historial de mantenimiento, motor, chasis, consumibles y qué preguntar al vendedor.
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Comprar una moto de segunda mano es la forma más sensata de estrenar moto o de cambiar de categoría sin pagar la depreciación del primer año. También es donde más disgustos se llevan quienes van con prisa. La buena noticia es que la mayoría de los problemas se detectan en media hora de revisión tranquila y con las preguntas adecuadas. Esta es la lista.
Antes de ir a verla
Pide la matrícula y el número de bastidor y comprueba con un informe de la DGT (o del registro correspondiente en tu país) que no tiene cargas, embargos, reserva de dominio ni está dada de baja. Es barato y evita el peor escenario posible.
Pregunta por el historial de mantenimiento: si tiene libro de revisiones sellado, facturas o un registro en una app. Una moto con historial documentado vale más y se revisa con mucha más confianza. Si el vendedor «no guarda nada», no es descarte automático, pero sí un punto en contra y un argumento de negociación.
Pide fotos detalladas: laterales del motor, puños, estriberas, discos y pantalla de instrumentos con el kilometraje visible.
Documentación
En la visita, lo primero es el papel:
Permiso de circulación y ficha técnica: que coincidan matrícula, bastidor y titular con el DNI de quien vende.
ITV en vigor y fecha de la próxima inspección. Una ITV recién pasada ayuda; una caducada significa que tendrás que pasarla tú y que el vendedor quizá sabe que no la pasa.
Número de bastidor grabado en la pipa de dirección: que sea legible, sin repintes ni golpes alrededor.
Llaves: cuántas tiene, si incluye la de repuesto y si lleva inmovilizador.
El historial de mantenimiento: lo que más información da
Un historial de mantenimiento te dice lo que ninguna prueba de diez minutos puede: cómo se ha tratado la moto durante años. Busca en él:
Cambios de aceite y filtros a los intervalos del fabricante. Saltos de 15.000 km sin cambio de aceite son una mala señal.
Revisiones grandes con reglaje de válvulas, si el modelo lo requiere (muchas a los 24.000 o 40.000 km). Es cara y a menudo se «olvida».
Kit de arrastre, neumáticos, pastillas y líquido de frenos: fecha y kilometraje del último cambio. Te dice qué vas a tener que pagar tú pronto.
Coherencia de kilómetros: que las facturas sigan una progresión lógica con lo que marca el cuadro. Un historial con 30.000 km hace dos años y una moto que hoy marca 22.000 tiene un problema.
Golpes reparados o piezas de carrocería sustituidas.
Un historial en papel está bien; uno digital, con fecha, kilómetros y facturas adjuntas, es todavía mejor porque puedes comprobarlo antes de la visita. Si el vendedor lleva el historial en Linker, puede compartirte el informe del vehículo en un enlace.
Revisión visual con la moto en frío
Pide que no arranquen la moto antes de que llegues: un motor en frío delata ruidos, humos y arranques difíciles que en caliente desaparecen.
Motor: busca rezumes de aceite en juntas de tapa de balancines, tapa de embrague y retenes de horquilla. Mira el color del aceite en la mirilla y el nivel de refrigerante.
Chasis y caídas: rasguños en puños, extremos de manetas, espejos, estriberas y tapas de motor indican caída. Una caída a baja velocidad no es grave; un chasis torcido sí. Comprueba que la horquilla está recta mirando desde delante y que la dirección gira suave de tope a tope sin puntos duros.
Neumáticos: dibujo, desgaste uniforme y fecha de fabricación (DOT). Unos neumáticos agotados son 200–300 € que hay que restar del precio.
Frenos: grosor de pastillas, discos sin labio ni rayones, latiguillos sin grietas, líquido claro.
Cadena y piñones: holgura uniforme, sin eslabones agarrotados ni dientes en forma de aleta.
Suspensiones: barras de horquilla sin picaduras ni aceite; amortiguador sin rezumes. Presiona con fuerza y comprueba que recupera sin rebotar.
Eléctrica: todas las luces, intermitentes, bocina, testigos del cuadro, cargador USB si tiene. Un testigo de avería encendido en el cuadro es un «no» hasta que se sepa qué es.
Kilometraje coherente: puños, estriberas de goma, asiento y pedales muy gastados no cuadran con 15.000 km.
La prueba en marcha
Si puedes probarla (con tu seguro o el del vendedor en regla), fíjate en:
Arranque en frío: debe arrancar a la primera y mantener ralentí estable.
Humo por el escape: azul es aceite, blanco persistente puede ser refrigerante.
Cambio: que entren todas las marchas sin saltos y que el punto muerto se encuentre fácil.
Embrague: no patina al acelerar fuerte en una marcha alta.
Frenada: recta, sin vibraciones en la maneta (disco alabeado).
Dirección: manos sueltas un momento a baja velocidad; no debe tirar hacia un lado.
Ruidos: tableteos, silbidos o zumbidos de rodamientos de rueda.
Preguntas que conviene hacer al vendedor
¿Por qué la vendes?
¿Cuántos dueños ha tenido?
¿Ha tenido caídas o golpes? ¿Qué se reparó?
¿Dónde se hacía el mantenimiento? ¿Tienes las facturas?
¿Cuándo se cambiaron neumáticos, kit de arrastre y aceite por última vez?
¿Tiene algún extra que no sea original? ¿Conservas las piezas originales? (Importante para escape y luces de cara a la ITV.)
Al cerrar el trato
Firma un contrato de compraventa con los datos de ambos, matrícula, bastidor, kilometraje, precio y fecha; pide copia del DNI del vendedor y haz el cambio de titularidad cuanto antes. Y un último consejo: el día que la compres, empieza el historial desde el primer kilómetro. Apunta el kilometraje de entrega, la fecha de la ITV y el estado de los consumibles. Cuando te toque venderla, ese registro será tu mejor argumento.
Resumen
Comprueba cargas y documentación antes de ir.
Pide el historial de mantenimiento: es la mejor radiografía de la moto.
Revísala en frío: motor, chasis, neumáticos, frenos, cadena, suspensiones y eléctrica.
Prueba en marcha y escucha.
Contrato, copia del DNI y cambio de titularidad.
Con Linker puedes registrar la compra como primer punto del historial de la moto, heredar la fecha de la ITV y programar los avisos de mantenimiento desde el primer día.